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CONTINUIDAD Y CAMBIO DE LOS LENGUAJES DISCRIMINATORIOS SOBRE LAS
MINORIAS SEXUALES EN LOS MEDIOS DE COMUNICACION
Con variada intensidad los medios de comunicación actúan
como una caja de resonancia o como una herramienta de poder al
servicio del mercado o de determinadas ideologías que se
presentan como objetivas y que contribuyen a aumentar la autoconcepción
del receptor de ser un producto y no un productor de su propia
realidad. La sola exposición incuestionable sobre la existencia
de Dios, la virgen o los santos por parte de la mayoría
de los periodistas es uno de los ejemplos más emblemáticos
al respecto.
La prensa ha utilizado a los sectores discriminados por la cultura
como una de sus fuentes principales para difundir noticias relacionadas
con la rareza o lo atípico, anulando la intervención
social, política y económica o relegando cualquier
tipo de propuesta que pudieran ejercer en el espacio público
los grupos minoritario o las mujeres.
Cuando la prensa se ha referido a homosexuales, lesbianas y travestis
ha reproducido mitos y caricaturas y ha homogeneizado la realidad
de aquellos grupos cargándolos con calificativos o apreciaciones
imprecisas que evidencian una total o parcial ignorancia y a la
vez carencia de profesionalismo.
Los ejemplos más recientes sobre esta materia se desencadenaron
a raíz de la decisión inicial del alcalde de Santiago
Joaquín Lavín de "barrer"
a los travestis que ejercen el comercio sexual en el barrio San
Camilo y al anuncio de una película que trata la supuesta
homosexualidad de la poetisa Gabriela Mistral.
En el primer caso el promedio de los medios de comunicación
en ningún momento se hizo un cuestionamiento sobre las
diferencias entre travestismo y prostitución, pues ambas
realidades se presentaron casi como sinónimos, ni tampoco
analizaron la evidente actitud discriminatoria de Lavín.
En la noticia sobre Gabriela Mistral, en tanto, pocos medios
se refirieron a la calidad artística de la propuesta. La
mayoría se limitó a exponer la opinión de
supuestos expertos que debatieron sobre la ridículas implicancias
que tendrían para la historia cultural del país
la supuesta homosexualidad de uno de nuestros premios Nobel de
Literatura.
Es en el tratamiento de las noticias policiales, sin embargo,
donde en la actualidad más se discrimina a gays y lesbianas,
pues siempre se resalta la orientación sexual de estos
sectores en la narración de los delitos, como si la identidad
fuera causa natural de las violaciones, robos o asesinatos.
La censura que afecta a amplios sectores de este país sigue
siendo además la línea editorial de algunos medios
masivos, como el caso de Canal 13, el cual se refirió
este año por primera vez a la existencia de un organismo
gay cuando el Movilh acordó con el alcalde Lavín
un programa de reconversión laboral para travestis que
ejercen la prostitución. Demás está decirles
que aún no asimilo haber sido entrevistado por Claudio
Sánchez.
La discriminación por parte de los medios se expresa incluso
fuera del ámbito de lo público y está presente
en las salas de prensa de una manera grotesca, siendo uno de los
hechos más gráficos y violentos un e-mail recibido
por el Movilh desde la agencia de noticias UPI.
En septiembre de este año enviamos un comunicado a la agencia
UPI y sin saber aún qué objetivos concretos se perseguían,
recibimos una amenazante y burda respuesta que decía: "Atención
a los maracos del mundo: en esta agencia somos todos intolerantes
y homofóbicos".
Lo más lamentable es que situaciones como las descritas
se repiten en medios de comunicación comunitarios, al punto
que el Movilh ha sido censurado por espacios comunicacionales
creados por los mismos gays, lo cual evidencia una dramática
realidad de autodiscriminación.
Sin desconocer lo expuesto debo aclarar, sin embargo, que el tratamiento
dado por los medios masivos de comunicación a las minorías
sexuales ha mejorado de una forma casi subterránea desde
1991, cuando los homosexuales organizados irrumpimos en el espacio
público.
Las mejorías que a continuación detallaré
se han traducido en una mayor diversificación de los enfoques
noticiosos referidos al tema, en los cuestionamientos por parte
de los profesionales de la comunicación a opiniones que
antes eran presentadas como verdades y en la eliminación
de determinados adjetivos.
Estos cambios no son totales y pueden presentar avances o retrocesos
en una noticia cubierta por un mismo medio, e incluso por un mismo
periodista, lo cual revela por sí mismo un mayor dominio
del tema, pero poco interés por ponerlo en toda ocasión
en práctica.
1.- En los últimos diez años el avance más
significativo es la publicación cada vez más amplia
de noticias que no están sólo limitadas, o relacionadas
de manera obligatoria, con la intimidad, la sexualidad, la sicología
o la biología de las minorías.
Cuando en 1991 fundamos con un grupo de personas el Movimiento
de Liberación Homosexual (Movilh) y fuimos visibilizando
nuestras demandas, la prensa optó por circunscribir nuestros
mensajes a la orientación sexual, con todas las cargas
valóricas y caricaturescas predominantes sobre la materia.
Todo mensaje político o cultural se pasó en un comienzo
por alto, pues más importaba que el emisor de los discursos
fuera un gay, o un poco hombre o un maricón, según
el lenguaje dominante.
Al referirse a una de nuestras primeras conferencias de prensa,
el diario La Cuarta señaló que los gays "se
portaron más seriecitos y la verdad pueden pasar colados
como machos auténticos en cualquier lugar. Pero ellos dijeron
bien clarito que no lo son" .
Aunque tal lenguaje es típico de La Cuarta y aún
persiste, lo cierto es que ese periódico ha variado sus
enfoques en el tema, pues sus titulares dan cuenta de las demandas
políticas de los gays organizados, siendo las percepciones,
deducciones u opiniones erróneas de los periodistas el
"siniestro adorno", pero no la línea central
y predominante de sus noticias.
El resto de los medios de comunicación, en tanto, acompañaban
a comienzo de los años 90 al promedio de las propuestas
del Movilh con opiniones de sicólogos, siquiátras
o sacerdotes que debatían sobre si la homosexualidad era
o no un pecado o era o no una enfermedad.
Las preguntas de los más osados periodistas además
se centraban en averiguar cuál de los dirigentes gays tenía
pareja y como era la relación amoroso-erótica de
los consultados.
En la actualidad, en cambio, es posible apreciar en las informaciones
periodísticas referidas a las minorías sexuales
una clara diferenciación entre los aspectos íntimos
y colectivos, lo cuales a pesar de no fundirse en una misma noticia,
continúan con fuertes cargas discriminatorias.
2.- Un segundo cambio relevante se relaciona con los cuestionamientos
o sanciones actuales por parte del periodismo a opiniones o actitudes
homofóbicas de algunos personajes públicos de este
país, que hasta unos dos años atrás se divulgaban
amparadas bajo una errónea concepción de neutralidad
u objetividad.
En innumerables oportunidades las apreciaciones vertidas sobre
los gays por las fuentes de la prensa fueron una abierta y flagrante
violación contra nuestros derechos humanos más básicos,
y los medios de comunicación lejos de efectuar un periodismo
de denuncia o de contribuir a ampliar al debate sobre la materia,
ejercieron su labor como una caja de resonancia que divulgó
las citas de los supuestos líderes como una simple apreciación
más y sin confrontación de fondo alguna.
En otras palabras, el periodismo lejos de transformar en noticia
a las opiniones de algunos líderes por su acto discriminatorio,
dieron cobertura en función de la polémica o de
la fuerza con que se expresaban respecto a un sector repudiado
por gran parte de la población.
Cuando lancé mi candidatura a concejal en 1996, La Tercera
público sin cuestionamiento alguno las opiniones del diputado
de Renovación Nacional Maximiano Errázuriz,
quien encontró "legítimo el derecho de los
homosexuales de expresarse y reunirse en los aspectos formales
para constituir una representación, pero no acepto una
promoción de antivalores. Al homosexual hay que tratarlo
como enfermo y como tal no puede pretender un cargo municipal.
Los homosexuales no son ningún ejemplo para la familia
ni para la sociedad".
Para no limitarse a una opinión y demostrar que al menos
se consultaron varias fuentes, La Tercera remató
su información con una cita del entonces presidente del
partido de base evangélica Alianza Nacional Cristiana,
Abraham Larrondo, para quien había "que dictar
una norma jurídica que deje claramente establecido que
un homosexual no puede aspirar a un cargo de elección democrática
(...) porque no podemos recibir con beneplácito un mensaje
antagónico a la naturaleza humana".
Una situación similar ocurrió en julio de 1997 cuando
el diario Las Ultimas Noticias publicó el repudio
de padres y apoderados del Internado Nacional Barros Arana (INBA)
a supuestas relaciones sexuales entre estudiantes de ese establecimiento.
El enfoque del medio estableció como centro de su denuncia
a los "terribles casos" de homosexualidad, mientras
que la expulsión de los jóvenes involucrados se
expuso como una de las medidas implementadas por el INBA para
evitar, en función del bien común, nuevos hechos
de similares características .
Ese tipo de enfoques han variado en los últimos dos años
porque algunos medios de comunicación han optado por dejar
explícitos los actos homofóbicos y porque algunos
profesionales cuestionan en mayor grado a quienes tienen posturas
discriminatorias.
3.- Un tercer cambio experimentado por la prensa desde comienzos
de los años 90 se relaciona con una menor imprecisión
en el uso del lenguaje y con la supresión de determinados
adjetivos que antes se usaban en casi todos los medios masivos.
En la actualidad la prensa, con excepciones, ya no habla de desviación
sexual e incluso utiliza el concepto preciso que es orientación
sexual. De igual manera no existe una relación automática
entre homosexualidad y Sida, mientras que algunas calificaciones
como "tercer sexo", "pervertidos"
o "invertidos", están marginados de las
mayoría de las informaciones noticiosas.
En el caso de La Cuarta, por ejemplo, la palabra invertido
era utilizada a diario para referirse a los gays, al punto que
en 1995, al informar sobre una redada policial que detuvo a homosexuales
y mujeres que ejercían el comercio sexual, señaló
que los "invertidos" son "especímenes
que ofenden a la moral, a la buenas costumbres y además
hacen caer a las personas en la corrupción y en los riegos
que involucra el mortal virus del Sida", apreciaciones
que en la actualidad, a pesar del evidente lenguaje caricaturesco
y discriminatorio de ese periódico, son difíciles
de encontrar.
En la generación de esos cambios enunciados han influido
diversos elementos, siendo el más importante un rico proceso
de transformaciones culturales que en el caso específico
del tema que nos concierne se ha traducido en una disminución
en los índices de discriminación contra las minorías
sexuales por parte de la ciudadanía en general.
Según un estudio de la Fundación IDEAS, mientras
en 1997 el 45.2 por ciento de los chilenos estimaba que la homosexualidad
debía ser prohibida, pues va contra la naturaleza humana,
en el 2000 un 31.6 por ciento pensaba de esa forma . La misma
investigación evidenció además que en 1997
el 70.6 por ciento avaló que los médicos deberían
investigar más las causas de la orientación homosexual
con el fin de evitar el nacimiento de gays, cifra que disminuyó
al 57.3 por ciento el año pasado.
Esos cambios han ejercido tal presión que en la actualidad
es muy difícil además para un periodista encontrar
fuentes abiertamente homofóbicas, pues a diferencia de
antaño pocos líderes de opinión están
dispuesto a obtener notoriedad con discursos que antes se lanzaban
sin vacilar.
En la merma de los lenguaje discriminatorios en los medios ha
incidido además el periodismo innovador ejercido por algunos
canales de cable, determinadas páginas de Internet y también
por medios locales como Chilevisión e incluso, en
algún grado, por la nueva línea editorial de Las
Ultimas Noticias que ha variado su estilo de hacer crónica
como ningún otro periódico.
La reinterpretación hecha por esos medios se expresa en
la transmisión de hechos que no son disfrazados de exclusivos,
oscuros u ocultos, lo cual contribuye a aminorar las posibilidades
de que otras líneas editoriales tiñan con morbosidad
o sensacionalismo una noticia que la competencia cubre con naturalidad.
Ha influido además en los cambios de la relación
entre las minorías sexuales y los medios la coherencia
y seriedad de las demandas visibilizadas por quienes intentamos
representar a los gays no organizados, y el trabajo desarrollado
por figuras de la cultura, como el escritor Pedro Lemebel,
quien ha evidenciado de forma incuestionable su calidad artística,
la cual se ha constituido por sí sola en noticia, siendo
su orientación sexual un dato accesorio.
El aporte específico del Movilh para contribuir a mejorar
la calidad en las informaciones vertidas por los medios masivos,
se explicita en una estrategia comunicacional consistente en diversas
consideraciones, tareas u objetivos, las cuales han sido:
1) Comprender que los medios están insertos en un sistema
comunicacional dependiente de la cultura predominante y compuesto
por las instituciones, líderes de opinión, receptores,
emisores y un sistema social, político y económico
determinado.
2) Politizar las demandas gracias a la alianza con diversos
dirigentes públicos. Ello posibilitó al Movilh obtener
la despenalización de la sodomía en 1998, uno de
los logros más emblemáticos de nuestro organismo
y que es, hasta la fecha, el proceso que contiene la mayor cobertura
por parte de los medios desde la estructuración de los
organismos gays.
3) Aprovechar las coyunturas políticas del ambiente en
beneficio de demandas específicas coherentes y realistas.
4) Diferenciarse en el espacio público de políticas
y acciones consideradas poco apropiadas para la defensa de los
derechos de las minorías, lo cual implica distanciarse
de algunas estrategias por su contenido y no por quiénes
o qué las promueven.
5) Asociarse con otros sectores discriminados, como las minorías
étnicas, los discapacitados, los miembros de la tercera
edad y grupos de jóvenes y mujeres para generar en conjunto
noticias potentes.
6) Exigir a los medios rectificaciones por los lenguajes discriminatorios
y generar diálogos con algunos directores de medios de
comunicación.
Esos aportes, sumados a otros de diferentes sectores y en forma
principal, a los cambios culturales experimentados en la última
década, han determinado, como vimos, importantes transformaciones
en el trato propinado por los medios. Sin embargo, los cambios
son extremadamente insuficientes si de construir una sociedad
democrática, pluralista y respetuosa se trata.
Atendiendo a esa realidad es que nuestro organismo lanzó
el pasado septiembre su página en internet www.movilh.org,
con el fin de constituirse en un espacio que habla de lo propio,
desde nuestra identidad, para aportar al desarrollo y al enriquecimiento
cultural de nuestra nación.
BIBLIOGRAFIA
Alfaro, Rosa María, La Comunicación para
el otro desarrollo, Asociación de Comunicaciones Sociales
Calandria, Abraxas Editorial S.A, Lima, 1993.
Pellegrini, Silvia, Medios de Comunicación,
Poder Político y Democracia, 1993.
Petras, James, Movimientos sociales y la clase política
en América Latina, Revista América la Patria
Grande.
Sánchez, Walter, Comunicación y acción
política en el Chile de hoy, diciembre, 1988.
Van Dijk, Teun, Racismo y Análisis Crítico
de los Medios, ediciones Paidos, 1997, Barcelona, España.
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